jueves, 20 de enero de 2011

Reflexión 4

Cuando una persona nos habla, debemos poner toda nuestra atención en ella, no simplemente por que sea lo correcto, sino porque si no lo hacemos, podemos perdernos datos o detalles importantes de lo que nos estan contando.

Debemos estar en una postura adecuada y cómoda que nos permita involucrarnos al 100%. Además es importante que estemos atentos a los gestos que hace la persona que nos habla, pues gracias a ellos en algunas situaciones podremos diferenciar entre lo que dice una persona y lo que quiere decir.

Por otro lado, y para finalizar, me queda decir que es importante que organicemos los datos en nuestra cabeza. Ser capaces de dejar a un lado los conceptos menos importantes o secudarios, y subrayar las ideas principales es algo verdaderamente valioso que puede ayudarnos gratamente.

Reflexión 3

Para leer un texto debemos tomarnos nuestro tiempo, y no leer como locos pues nos puede llevar a error.

Además una de las cosas más importantes que he aprendido durante estos 4 meses es que no debemos hacer inferencias. Debemos estar concentrados en el texto para poder ceñirnos a él enteramente de forma que no leamos lo que nosotros queramos, sino lo que diga el texto verdaderamente, lo cual es algo que también tenngo que ir mejorando poco a poco.

Reflexión 2

Sinceramente (y no se si esta bien por mi parte decirlo), creo que empecé esta asignatura hace cuatro meses con un nivel muy bueno a la hora de expresarme escribiendo.
Pienso que la mayoría de lo que esta escrito en este blog esta tanto como bien estructurado como cohesionado, y soy bastante coherente en las ideas que pretendo transmitir.

Pero eso no significa que no haya evolucionado creando este blog. Todo lo contrario. De hecho, noto la diferencia desde la primera entrada a la última. En mis presentación, por ejemplo, tengo la sensación de que sólo sigo un orden claro al principio y que lo que sigue son meros datos apelotonados unos con otros.

Ahora en cambio no pienso que tenga esos errores. He aprendido a difrenciar la introducción, el desarrollo y la conclusión que, aunque parezcan tonterias, son cosas muy necesarias que deberíamos saber.
 
En mi opinión debería seguir escribiendo para seguir mejorando, pero sobretodo debería centrarme en el tema de la ortografía. Muchas veces no pongo las tildes en las palabras pero no porque no sea consciente de que deben llevarlas, sino porque cuando escribo no pienso en eso, sino en lo que estoy escribiendo.
 
Asi que ese puede ser un buen propósito para el 2011; cometer menos faltas de ortografía y seguir mejorando con la escritura.

Reflexión 1

Hay personas que tienen facilidad para empezar hablar en público, ya sea por que tienen labia o poseen un alto grado de autocontrol. Yo sin embargo, no contaba con ninguno de esos dos recursos, y al principio lo pasé verdaderamente mal.
 
Recuerdo mi presentación...
Se que en mi cabeza esta bastante distorsionada, y que pienso que me salió mucho peor de lo que en realidad fue, pero tengo que decirlo... ¡menudo desastre!
Más que pensar en lo que tenía que decir, me estaba preguntando a mi misma cómo demonios iba a aguantar de pie tanto tiempo. Por un momento pense que mis piernas no aguantarían... ¡vaya tembleque me entró! Por no mencionar el temblor de la voz. Puff.. HORRIBLE.

Ahora lo pienso, y me pregunto como la gente pudo aguantar escuchandome sin distraerse. No hacía gestos para transmitir mejor lo que les quería decir y de mirarles a los ojos mejor no digo nada.

Pero bueno, me consuela bastante que era la primera vez y que hoy puedo decir muy satisfecha que he mejorado un montón.
Con las exposiciones que he tenido en otras asignaturas sin ir mas lejos, me he ido atreviendo poco a poco a mirar a mis compañeros a la cara. Por otro lado, he aprendido a controlar algunas muletillas muy propias en mi: "y eso", "y bueno", "eeehhhh"...
 
Además, ahora gesticulo bastante con la cara, y no como al principio, que parecía que me habían inyectado botox o algo asi. En lo referente a esto tengo que decir que todavía tengo que mejorar MUCHO los gestos con las manos. No se si será mi impresión, pero cuando acabo una exposición me da la sensación de que tenía que haber gesticulado más con ellas. Pero bueno, poco a poco todo puede conseguirse.
 
Lo que quiero decir con todo esto es que hablar bien en público no consiste sólo en contar algo de memoria a un grupo de personas. NO.
Hay que esforzarse y seguir poco a poco unas extrategias para mejorar la vocalización, las técnicas para mantener la atención, los gestos, las muletillas...etc. Es complicado pero se que lo conseguiré...
 
 
¡O más me vale si quiero ser algun día profesora!


..

Carta a los Reyes Magos

Querido Reyes Magos:
 
 
Este año me portado muy muy bien y pienso que me merezco todo lo que os voy a pedir, pero eso es criterio vuestro, claro.
 

Cuando era pequeña siempre les pedía a mis padres por mi cumpleaños un oso panda de peluche enorme. Ellos nunca me lo quisieron comprar por que decían que era cinco veces más grande que yo y que no podría jugar con él. Como hoy en día se que nunca podré tener uno tan tan grande quiero perdiros a vosotros uno de verdad... si si... ¡que este vivo!

No se si os pediran regalos así todos los días, pero teneis que entenderme... además, ¿qué es eso para vosotros?. De hecho, he estado informandome y el oso panda es más pequeñito que el oso de peluche que yo quería, asi que mis padres no podrán quejarse.
 
Por otro lado se que los osos panda son muy comilones... de modo que yo pasaré desapercibida a su lado y la gente dejará de pensar que a veces me paso comiendo.
 
¿Veis?, todos salimos ganando...

 
Otra cosita que podríais hacer por mi es darme un cheque con el dinero necesario para pagar los años que me queden de universidad y, si os sentís generosos, podríais darme un poquito de dinero más aparte... pero por si tengo que comprar algún libro... ¡no penseis mal!
 
Bueno, no tengo nada más que pedir.
 

Acordaros de abrigaros mucho, no me vaya a quedar sin regalos... digo... ¡no os vayais a resfriar!
 
Un besote





Belén Paz Merino

La princesa de fuego

Hubo una vez una princesa increíblemente rica, bella y sabia. Cansada de pretendientes falsos que se acercaban a ella para conseguir sus riquezas, hizo publicar que se casaría con quien le llevase el regalo más valioso, tierno y sincero a la vez. El palacio se llenó de flores y regalos de todos los tipos y colores, de cartas de amor incomparables y de poetas enamorados. Y entre todos aquellos regalos magníficos, descubrió una piedra; una simple y sucia piedra. Intrigada, hizo llamar a quien se la había regalado. A pesar de su curiosidad, mostró estar muy ofendida cuando apareció el joven, y este se explicó diciendo:

- Esa piedra representa lo más valioso que os puedo regalar, princesa: es mi corazón. Y también es sincera, porque aún no es vuestro y es duro como una piedra. Sólo cuando se llene de amor se ablandará y será más tierno que ningún otro.

El joven se marchó tranquilamente, dejando a la princesa sorprendida y atrapada. Quedó tan enamorada que llevaba consigo la piedra a todas partes, y durante meses llenó al joven de regalos y atenciones, pero su corazón seguía siendo duro como la piedra en sus manos. Desanimada, terminó por arrojar la piedra al fuego; al momento vio cómo se deshacía la arena, y de aquella piedra tosca surgía una bella figura de oro. Entonces comprendió que ella misma tendría que ser como el fuego, y transformar cuanto tocaba separando lo inútil de lo importante.

Durante los meses siguientes, la princesa se propuso cambiar en el reino, y como con la piedra, dedicó su vida, su sabiduría y sus riquezas a separar lo inútil de lo importante. Acabó con el lujo, las joyas y los excesos, y las gentes del país tuvieron comida y libros. Cuantos trataban con la princesa salían encantados por su carácter y cercanía, y su sola prensencia transmitía tal calor humano y pasión por cuanto hacía, que comenzaron a llamarla cariñosamente "La princesa de fuego".

Y como con la piedra, su fuego deshizo la dura corteza del corazón del joven, que tal y como había prometido, resultó ser tan tierno y justo que hizo feliz a la princesa hasta el fin de sus días

martes, 11 de enero de 2011

El alfarero de mi vida

Al principio tuve muchas dudas sobre de que podía escribir en esta entrada de blog. He estado rebuscando en mis recuerdos de los ultimos años, pero no encontraba nada que me sirviera. No recordaba nada que se asemejara al video que vimos del Potter y entonces me pregunte a mi misma, ¿quién es la persona que más me ha enseñado todos estos años?

Mi madre.

Luego pensé en cuando me enseñó a montar en bicicleta. Recordé las tardes en que bajábamos al polideportivo que hay al lado de mi casa. Pasé tantas horas allí con ella...

Y lo más frustrante... ¡me caí tantas veces!

Pero ella siempre estaba ahí para venir corriendo a ver si me había pasado algo, a cogerme de la mano y a decirme que lo intentara una vez más.

Ahora me dado cuenta no sólo de la paciencia y el esfuerzo que tuve que hacer yo, sino también de todo lo que hizo ella por mi. Las veces que tenía que sujetarme el sillín y correr detrás mía mientras yo pedaleaba... Eso no lo hace cualquier persona...


Sólo una madre.

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Obviamente aprendí a montar en bicicleta, y todo gracias a ella.


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